Y tú, ¿vives en piloto automático?

Gran parte de las conductas que realizamos a diario están basadas en hábitos profundamente arraigados que se constituyen como parte de nuestra particular forma de ser y que, por lo tanto, no los revisamos ni los analizamos, simplemente los actuamos.  


Todas estas acciones las realizamos sin prestarles mayor atención lo que denominamos en “piloto automático”


Vivir en “piloto automático”, es vivir por inercia, dejándose llevar por la rutina y el día a día. Qué cómodo nos resulta a veces esto, es ese modo que tiene el cerebro de economizar, de ahorrar energía.


Los hábitos se han instalado en nuestro interior y ya no hacemos grandes esfuerzos por preocuparnos de algunas cosas básicas: ir y venir del trabajo, conducir, coger el metro… en ocasiones llegamos a casa y nos sorprendemos a nosotros mismos. Pero, ¿cómo lo he hecho?


Vivimos con el piloto automático puesto. Y lo peor de esto es que nuestra mente se siente esclavizada y suele escaparse de esta rutina, para fijarse en algo muy diferente de lo que en realidad hacemos, en esa vida que se escapa mientras hacemos cosas que no nos hacen felices. 


Es en esos momentos cuando emerge el vacío existencial. Nos falta algo, echamos en falta esa espontaneidad y esa novedad que tanto enriquece al ser humano… aceptamos bien las rutinas y nos dejamos llevar, pero en ocasiones, estamos muy lejos de encontrar un verdadero equilibrio emocional.


Párate un instante, respira, atiende, sonríe, a tu alrededor tienes cosas increíbles que atender y que descubrir. No te las pierdas.


Apaga ese piloto y empieza a vivir.