¿ERES FELIZ O SÓLO SONRÍES?

¿Eres feliz o sólo sonríes?, una pregunta muy banal a simple vista pero al mismo tiempo muy profunda; porque, ¿actualmente la gente es feliz o solamente lo aparenta?

Primeramente, para contestar bien a esta pregunta tenemos que recurrir al conocimiento de uno mismo; un largo camino que muchos no se atreven a empezar y que otros tienen miedo de acabar por las consecuencias que ello puede llevarles en sus vidas diarias. Un camino que yo creo necesario para vivir una vida más plena y más auténtica; en definitiva, más humana.

Una vez iniciado dicho camino, uno se va dando cuenta de donde se encuentra, para sí mismo, la felicidad; porque, la felicidad no es un estado de ánimo permanente o algo que uno tiene que hallar siguiendo un procedimiento metafísico determinado.

Este concepto de felicidad, que tantos libros y tantas películas ansían encontrar de forma permanente para sus protagonistas no existe como tal, sino que se configura en pequeñas sensaciones agradables que el ser humano experimenta a lo largo de su vida y que son recordadas más o menos según la intensidad de las mismas.

Una felicidad que no todo el mundo encuentra en las mismas cosas y por ello, la dificultad de definirla como algo genérico, como algo que tiene unas manifestaciones o unas características concretas porque hay gente que encuentra felicidad en un bonito atardecer, en la música clásica, en la sonrisa de un bebé o en tantísimas otras cosas que pasan en nuestra vida diaria y que para muchos son simples elementos que estructuran un fenómeno denominado rutina.


Por ello, si volvemos a la pregunta, creo que ante la felicidad, cada uno de los individuos que conformamos este planeta podemos adoptar dos posiciones; podemos seguir las pautas indicadas por la sociedad, no iniciar el camino para conocerse a sí mismo y simplemente sonreír, o iniciarlo, buscar los elementos donde cada uno encuentra la felicidad, actuar consecuentemente y serlo.


Y tú, ¿eres feliz o sólo sonríes?